27.3.08

De vuelta al medievo

Uno de los pueblos más emblemáticos de Guadalajara, es el pueblo medieval de Sigüenza. Sede de la diócesis es, sin lugar a dudas, un lugar con un encanto especial, a veces atrapado en el tiempo.

Hace poco me tocó enseñárselo a una amiga. Hacía mucho que no psaba por allí, y me quedé asombrado de los rincones en los que nunca me había detenido, en los callejones, en las puertas de la muralla, en el ambiente tranquilo de las calles y las gentes.

La Catedral apenas si se puede distinguir en el exterior de una fortaleza. Preciosa en su sencillez y en sus detalles. Tampoco hay que perdérsela por dentro.

La plaza mayor, sobria y bella, rodeada de pequeñas calles que te hacen sentir en otro mundo. Es, en el fondo, el epicentro de otra época.

Y por supuesto: el Castillo. Precioso, imponente. Perfecto. Dan ganas de apostarte en las almenas a disparar al enemigo, defender la puerta principal espada en mano o, simplemente, tontear con una dama junto al pozo.
Que nadie deje de ir a pasear por sus calles. Y también a comer un buen asado.

Fotos: Catedral, Plaza Mayor y Castillo (Parador Nacional) de Sigüenza. Tomadas en Marzo de 2008.

12.2.08

Guadalajara no sólo está en Jalisco



Es el nuevo spot promocional de la Diputación de Guadalajara, cantada por Chema Abascal, un tipo de Guadalajara de toda la vida.

3.2.08

Gótico Isabelino

Ayer, tomando algo en La Palma - bar emblemático de la ciudad - intentábamos convencer a una amiga gallega de todo lo que había que ver en nuestra ciudad. La tarea no era fácil pero, aunque Guadalajara dista de ser una ciudad como Toledo o Ávila - en gran medida por los destrozos de la guerra civil -, todavía quedan cosas en pie. Que, a veces, nos pasan desapercibidas a nuestros propios ojos, aún habiendo estado viviendo aquí toda la vida... La provincia es otra historia, ya que te puedes hasta cansar de ver tantos sitios con encanto, o de ensueño. La capital, simplemente tiene sus rincones. Y, esta claro, que el Palacio del Infantado es uno de ellos, ahora con un entorno más sugerente desde que renovaron la Plaza de los Caídos. Edificio básico para visitar, al menos por fuera, con unos jardines que deberían estar más cuidados, y un interior también interesante, que suele albergar exposiciones y, hasta hace no mucho, la biblioteca provincial.Foto: Palacio del Infantado, desde la Plaza de los Caidos, en algún momento del invierno de 2007


11.11.06

Destino: Ocejón

Uno de los objetivos de este nuestro "viaje a la Alcarria" (que andaba un poco olvidado) era el de descubrir, mostrar y compartir con vosotros lugares de nuestra tierra. Con eso objetivo, el Sr. Hairanakh y yo nos propusimos realizar una rutitas por la provinicia, visitando sitios emblemáticos, sugerentes, o simplemente, bonitos. Y guardar todo ello en las tarjetas de memoria de nuestras cámaras. Por eso, el jueves pasado, aprovechando la festividad en Madrid, nos dispusimos a emprender una de nuestras marchas. El objetivo: La cumbre del Ocejón (2048 metros de altitud) saliendo desde Valverde de los Arroyos, y pasando por Las Chorreras, unas preciosas cascadas situadas en la base de la montaña.

Cogimos mochila, comida y poco más (que luego resultó ser demasiado poco) y nos fuimos a cumplir el reto. La jornada fue más que gratificante. Y un poco dura. El camino hasta las Chorreras fue tranquilo, aunque tuvimos que superar el primer obstáculo, en forma de torrentera que, literalmente, cruzaba nuestro camino. La primera recompensaba, inmejorable. Yo ya había estado tres o cuatro veces en Las Chorreras, pero todas en verano, cuando el calor y las pocas lluvias merman el caudal de agua que, ahora en Noviembre, era espectacular, dibujando cascadas y ríos de agua que hacían del lugar el mejor sitio para perderse.

Desde allí empezamos la ascensión (no sin antes equivocarnos de camino, como era de esperar... ¡si es que somos unos sherpas!). La subida fue dura. Al principio el desnivel era moderado, pero tuvimos que superar otras tres torrenteras, de las cuales dos superamos con más bien poco éxito... y tuvimos que sacrificar nuestros calcetines. Luego empezó la fuerte subida, dura, interminable por momentos, pero que terminó con la recompensa esperada: la cima. Habían sido más de dos horas y media de subida, y había merecido la pena. La vista desde arriba: perfecta. Y la naturaleza estuvo de nuestro lado mostrándonos todo el esplendor de una rapaz, que no supimos indentificar del todo, que volaba muy cerca de nosotros.

Después de una fugaz comida en la cima descendimos durante otras dos horitas y pico, esta vez sin tener miedo ninguno de los arroyos. Total, ya íbamos mojados... Al final, un café en Valverde (un pueblo precioso, para el que tenga la ocasión de visitarlo) y vuelta a casa, que el viernes nos esperaba el trabajo.

Pronto habrá otra salida, estamos barajando destinos. Disfrutad de la naturaleza, y cuidadla.

Fotografía: Cima del pico Ocejón (2048 m), 2006

16.5.06

El río entre los ríos

Todavía quedan sitios donde perderse. Para mí, el lugar más bonito de la Tierra. Quizás no lo sería si no fuese mi tierra, pero nadie puede negar que no tiene su encanto.

Protegido por montañas, el Tajo, todavía joven, corre alegre rodeado de extensa vegetación, de caminos donde perderse. Nadar en sus aguas casi heladas en invierno, y frías en verano, puede ser un auténtico placer, saltar en sus pequeñas cascadas, un lujo.

La única pega, que a veces hay demasiada gente, y a veces demasiado irrespetuosa con su entorno. Pero eso pasa en todas partes. Lo de la gente no importa demasiado, todos tenemos derecho a disfrutar, mientras no nos estorbemos unos a otros. Lo del poco respeto importa mucho. Una lata, una bolsa en la orilla del río estropea demasiado el paisaje. Así que desde aquí os animo a respetar aquellos sitios donde vayáis.

Y os animo también a disfrutar de las juguetonas aguas del río entre los ríos.
Fotografía: Río Tajo en Fuente del Berro, muy cerca de Poveda de la Sierra, 2005.

14.5.06

Un hermoso país

En Iria Flavia, camino a Santiago desde el sur, descansan los restos del viajero. Nuestra historia comienza en este humilde camposanto gallego, donde devolvemos la visita que él hizo a nuestros abuelos. Ya es tarde para decírselo en persona.

Hace casi 50 años que el viajero, apenas entrado en la treintena, publicó un célebre libro en el que relataba sus viajes por esta Alcarria rural, dura, seca. Con la mochila al hombro y la cantimplora al cinto, su pluma retrata, certera, el ayer, lo que fuimos.

La Alcarria es un hermoso país al que la gente no le da la gana de ir.

Es el nuestro un país pequeño, marcado por la cercanía con la capital del reino. Sin rasgos característicos, sin visibilidad, sin identidad nacional. Es el nuestro un país sencillo, al que le gusta disfrutar de lo que tiene, arrojar piedras sobre su tejado, ironizar sobre su pequeña grandeza, regocijarse en su insignificancia. Nuestra historia se escribe con minúscula; porque es cotidiana.

Nuestra tierra se llama Guadalajara. Si quieres verla, acompáñanos en este viaje. Este es un cuaderno de relatos, de pequeñas noticias, de imágenes de este rincón del mundo. Si te entran las ganas de venir, eres bienvenido.

Fotografía: Tumba de Camilo José Cela en Iria Flavia (Padrón, A Coruña). 2006.
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Si eres de Guadalajara, tal vez quieras participar. Estamos en viajealaalcarria [arroba] gmail [punto] com.
Todas las fotografías publicadas en este blog son (y serán) originales -hechas por los propios autores-.